Solar, la puerta para volver a casa


En el empeño de reaparecer en el panorama musical cubano, fundamentalmente de su Habana, Edrey Riverí (Ogguere) retoma y relanza el CD Solar. Una producción prácticamente desconocida para los cubanos desde su terminación en el año 2013 que, cual ave Fénix, pretende, intencionadamente, retomar el diálogo logrado entre esta agrupación y el público cubano hace poco más de una década.

De ahí que nos topemos en la escucha con el remake de un disco recontextualizado en cuanto a culminación (masterización, sonido, repertorio y curaduría), pero con la idea inicial de capturar una imagen Cuba particular, nacida de la experiencia vivencial del propio artista y proyectada a partir de la simbiosis musical de sonoridades autóctonas y foráneas.

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En el empeño de reaparecer en el panorama musical cubano, Edrey Riverí (Ogguere)

retoma y relanza el CD Solar. Fotos: Tomadas de su perfil de Facebook


 

En este aspecto es necesario precisar que no estamos ante un trabajo estereotipado, que mezcla rumba, tabaco y ron, “chanchullo, bronca, fajasón”, sino de una propuesta que traduce en términos musicales el conjunto de elementos identitarios del cubano underground, representado con la etiqueta “solar”. Propuesta que se complementa con un culto eterno a los paradigmas musicales de Edrey Riverí, tales como Curtis Mayfield, Dizzy Gillespy, Chano Pozo, Jimmy Hendrix, Carl Tjader, Dámaso Pérez Prado, etcétera.

No obstante, aun cuando se entiende el vínculo de este título con la identidad del discurso musical en cuestión, puede que haya sido más fructífero haber repensado la reiteración de dicho nombre, conociéndose las exigencias que constantemente demanda el público cubano, en pro de la renovación de sus artistas y de tener a la mano producciones con mayor actualización. Pero, no es menos cierto, el artista está en todo su derecho, para bien o para mal, de redirigir su obra con total autonomía, a fin de cuentas, es su obra.

Por otra parte, habría que tener en cuenta que una idea artística puede tener diversos caminos en cuanto a proyección, consumo y repercusión, acertados o no. Por ello, su comprensión y análisis conlleva un trabajo más profundo que tan solo el esbozo de todo este entramado conceptual. De ahí la pertinencia de esta breve reseña crítica de lo que aparece en este material, propiciado a partir de un reciente acercamiento a la obra de Ogguere, enfatizando en cada elemento que la compone y, sobre todo, con la música per se.

Estamos en presencia de un disco creado por un artista que sí, nace del rap y el hip hop y, por ende, de una proyección interpretativa típica de este fenómeno, pero que, particularmente, su proceso creativo devela la construcción de un discurso parcialmente distanciado de este ámbito. Específicamente, Ogguere dialoga directamente con un lenguaje musical que parte notablemente del funk y el latin jazz.

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Ogguere dialoga directamente con un lenguaje musical que parte notablemente del funk y el latin jazz.

 

Solar es una producción con buen gusto musical, arreglos certeros, excelentes colaboraciones musicales como las de Alexander Abreu, Julito Padrón, Michel Herrera, David Torrens, Juan Carlos Marín, Nam San Fong, etc., y con un adecuado sonido logrado en la remasterización del trabajo de Maykel Bárzaga Jr., Johan Báez y el propio Edrey Riverí, en los Estudios Beta Music/Yamaha.

De ahí la posibilidad de disfrutar de mezclas muy bien logradas como los temas Llegó la manteca a St. Suárez y Una en millón, interpretados por Daymée Arocena y David Torrens, respectivamente, con conjugaciones musicales que imbrican una incesante repercusión de una cuerda de metales propia de géneros jazzísticos, complementados con progresiones armónicas al piano que se disfrutan notablemente. A ello se le suman las interpretaciones de los cantantes que, lejos de opacar a Edrey y convertir el material en un sinfín de featurings (teniendo en cuenta otras colaboraciones de cantantes que están en el fonograma como la de María Caridad Valdés en el remake de Llena de amor el mambo y Alain Daniel en Cosita rica), aparecen como un complemento clave para cada uno de los temas.

Sin duda alguna, No dejes que la Rumba se te acabe, es uno de los mejores temas del disco, sabroso, galante, guarachero, mezcla de rumba, jazz y fusión que emana de la trompeta y voz de Julito Padrón. Rumba con Rap, un Edrey transformado en rumbero, que no solo rima con versos y flow sino que se esfuerza, pese a su carencia de destreza vocal (en el buen sentido de la frase y teniendo en cuenta su proyección interpretativa desde lo rapeado), en su atrevimiento de cantar y hacerse partícipe total de lo que está presentando.

Este fonograma tiene mucha añoranza y cubanía, y un empeño evidente de conseguir ese reencuentro con el público, pero, como toda producción, Solar tiene sus puntos vulnerables. Precisamente, el concepto general del disco se ve empañado por acciones desacertadas en su curaduría y selección de repertorio, algo que va mucho más allá de la propia música, de la revalorización de temas perdidos y de la reaparición de una figura musical en la escena sonora del país.

Esto genera una escucha que por momentos se desvirtúa, fundamentalmente en la segunda mitad del CD. Se pierde el equilibrio formal intrínseco en este producto, elemento crucial en este proceso y, por tanto, se afecta la expectativa del oyente, convirtiendo el material en un compendio de temas musicales aleatorios.

Además, a partir de ello resulta evidente la presencia de temas que pudieron haber sido prescindibles, o que su reedición no fue pertinente. Tal es el caso de Voy a hablar y Mi posición (Como se hacen) que, siendo excelentes arreglos musicales, carecen de connotación al ser expuestos consecutivamente casi al final del disco, quizás hubiese sido factible una organización diferente o, al menos, que uno de ellos se hubiera mantenido en su versión original con texto.

Por otro lado, Cosita rica pudiera haber funcionado perfectamente con el enfoque de un bonus track y no como tema final, su estado diversifica la línea musical unificadora de todo el contenido del CD, que parte de elementos del jazz y del funk esbozados a través de recursos interpretativos provenientes de estos géneros en la ejecución de instrumentos como el piano, el bajo eléctrico y la trompeta así como las improvisaciones de los cantantes invitados. En esto se toma en consideración también que este es el tema más actualizado del fonograma.

Como está el yogurt, Los niches de tu vida, e incluso otros temas que fui identificando en la escucha de antiguos fonogramas de esta agrupación, hicieron a Ogguere parte crucial en una época importante para el rap cubano. Momento en el que aparecieron con un sello distintivo, caracterizado por la fusión y la inquietud de no limitarse al rap o el hip hop sino, además, de interactuar con sonidos diferentes, con procesos sonoros que iban más allá de la música urbana.

Sé de antemano que Ogguere no regresó en vano, que nuevos y provechosos proyectos están por venir, Solar fue solo la puerta para volver a casa.

Tomado del sitio web del Cidmuc



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